miércoles, 8 de julio de 2026

Artemisia herba-alba.







Familia: Asteraceae (Compositae).
Nombre científico: Artemisia herba-alba Asso
Nombre común: Ontina.
Usos y virtudes: Vermífuga. Algo tóxica.
Localización: Septiembre 2009. Armantes. Matorral xerófilo sobre sustrato calizo.
Origen: Autóctona.

Etimología: Artemisia, bien por la diosa Ártemis, o bien de Artemisia reina de Halicarnaso. Herba-alba, epíteto latino = hierba blanca.

Descripción: Arbustillo de hasta 60 cm de la familia de las Asteráceas, con ramas perpendiculares al tronco, de color blanquecino. Las hojas tienen un contorno oval, miden hasta 1 cm, aparecen 1 a 2 veces pinnatisectas, con lóbulos lineares, de color blanque-cino, las inferiores con un pecíolo corto, las superiores sentadas, auriculadas. Los capítulos son ovoides, sentados y erectos y se disponen en panículas ampliamente ramificadas.

Tiene un aroma muy especial, que impregna la atmósfera y las aguas, así como las carnes del ganado ovino y caprino que las pasta ávidamente en la otoñada.

Florece: Entre septiembre y noviembre.

Hábitat y distribución: lugares despejados, matorrales mediterráneos, pastos secos, taludes, baldíos, con moderada nitrificación y en ambiente general de seco a semiárido de sustrato básico, en el Suroeste de Europa, Norte de África y Oeste de Asia. En España en la mitad oriental. Es planta autóctona.

En Ateca es común (julio 2010, Armantes).

Usos y virtudes: Se quemaban las ramas o la planta entera y se hacían sahumerios para las hemorroides; después se aplicaba un ungüento elaborado con la raíz del cardo corredor.

Se ha empleado para combatir el dolor de muelas, haciendo enjuagues con el agua resultante de su cocimiento.

Se considera también una planta digestiva; la parte aérea florida en infusión se tomaba para ayudar a las digestiones; se tomaba cuando se tenían malas digestiones con gases, y el cocimiento de los tallos floridos frescos o secos, servía para mitigar el dolor de los cólicos intestinales.

Las mujeres con desajustes menstruales tomaban su infusión dos veces al día; se utilizaba igualmente el cocimiento de hojas y tallos tiernos para aliviar los dolores menstruales.

Para el tratamiento de afecciones renales se usaba la infusión o el cocimiento de la parte aérea; igualmente se tomaba el cocimiento de los tallos floridos, frescos o secos, para mitigar el dolor en cólicos nefríticos.

Se usaba para el catarro; para ello se hacían vahos a partir de la decocción de la planta seca.

La cocción de la parte aérea todavía fresca se aplicaba en forma de emplasto para el dolor de espalda.

Se utilizaba el cocimiento de hojas y tallos tiernos para aliviar el dolor de cabeza.

La infusión o el cocimiento de la parte aérea se ha utilizado como antihelmíntico; también la infusión de hojas y flores mezclada con anís se usaba para matar las lombrices intestinales de los niños.

Se cita su uso como combustible para calentar los hornos de pan y para hacer yesca.

Se utilizaban los tallos para la elaboración de escobas, especialmente utilizadas en bodegas, de ahí sus nombres de escobas bojariegas y escobas de bodega.

Toxicidad: Tiene cierta toxicidad, por lo que su abuso puede provocar trastornos digestivos.

Era utilizada como repelente de insectos, para ahuyentar a las pulgas; con el mismo fin, se esparcían sus ramas en suelos de cuadras, gallineros y gorrineras; y, para evitar la polilla en los armarios, se colocaban trozos de esta planta seca en saquitos.

CURIOSIDADES: Parece ser que la Artemisia herba-alba se llamó escaira en romance de fines del siglo XI o de comienzos del XII, que corresponde a la voz yesquera de los tiempos actuales. Porque sobre esta planta se crían unas pelotillas de algodón en las cuales, por lo leído, prende bien la chispa del pedernal. Estas pelotitas las produce la planta cuando ha sido picada por un bichito del género Rhopalomya, el cual excita a la ontina para que forme a modo de una agalla redondita y algodonosa.

Supersticiones: Las hojas se utilizaban para averiguar el desenlace de las enfermedades graves, colocándolas bajo la almohada del enfermo; si se dormía era señal de que curaría rápidamente y se seguía despierto de que moriría pronto. Se hacían cruces con ramitos de artemisia y las colocaban en los techos de las casas el día de la Ascensión y luego en los establos, para apaciguar a los animales indómitos.

 

COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE RESULTAR PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO CONVENIENTE LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.

Bibliografía consultada para todas las fichas:

- Flora ibérica. Plantas vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid, 1986.

- Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.

- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.

- La guía de INCAFO de las plantas útiles y venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción Obón de Castro. Madrid, 1991.

- El Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) editó 4 volúmenes del Inventario Español de los Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad, que son un compendio de numerosas publicaciones de Etnobotánica.

Páginas web:  http://floragon.ipe.csic.es/index.php


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