Nombre científico: Achillea millefolium L.
Nombre común: Milenrama.
Usos: Vulneraria. Tónico digestivo.
Localización: Septiembre 2008. Hoya Florén. Herbazal en el margen del camino.
Origen: Autóctona.
Etimología: Achillea, en honor de Aquiles, héroe troyano, que
cicatrizó con la milenrama las heridas de sus soldados. Millefolium, del
latín = numerosas hojas.
Descripción: Planta estolonífera, robusta, de hasta
Florece: entre junio y octubre.
Hábitat y distribución: pastizales, prados, taludes de bosque de
montaña y de carrascal de Eurasia. Es planta autóctona.
En Ateca es planta muy escasa (septiembre 2008, Hoya Florén).
Usos y virtudes: Las hojas jóvenes son comestibles en
ensalada o verdura.
Las inflorescencias se han tomado en infusión como
la manzanilla, aunque se considera de peor calidad.
Las sumidades floridas en infusión se han
empleado para tratar diversos trastornos circulatorios por sus propiedades como
cardiotónico, hipotensor, para reducir la viscosidad de la sangre y favorecer
el retorno venoso en casos de úlceras varicosas, y en general para mejorar la circulación.
Uno de sus usos más extendidos es como antihemorrágico, para detener la pérdida
de sangre en heridas y cortes sangrantes. En este último caso se recogen varias
formas de administración, además de por vía oral. Se aplicaba la pasta
resultante de machacar las hojas, bien solas o mezcladas con manteca o aceite,
mientras que en otros lugares se utilizaban compresas empapadas con la infusión
de las partes aéreas. Igualmente se ha empleado para cortar hemorragias nasales;
y hemorragias uterinas mediante baños de asiento. Es habitual el uso de las
sumidades floridas para combatir las hemorroides; para ello se prepara un
cocimiento con el que se hacen lavados de asiento o bien se aplica en forma de
cataplasmas; también recomiendan tomar la decocción dos o tres veces al día.
Los diversos trastornos que afectan al aparato
digestivo son también uno de los objetivos principales a los que se dirige el
uso tradicional de esta planta. Las partes aéreas floridas en infusión o tisana
se emplean en muchos lugares de la mitad norte para tratar dolores de estómago,
ardores, gases, cólicos o para facilitar la digestión.
Sus propiedades astringentes son bien
conocidas y aprovechadas en casos de descomposición o diarreas mediante la
ingestión del cocimiento de las sumidades floridas.
También es conocido el uso de milenrama para
casos de afecciones hepáticas y como depurativo de la vesícula biliar.
Otros informantes indican que la emplean como aperitiva
para niños pequeños inapetentes.
Se tomaba la infusión de las inflorescencias como
diurético y para tratar afecciones renales.
Su acción antiinflamatoria y emenagoga
(facilitando la menstruación), explica el uso en algunos trastornos del aparato
genital femenino. La infusión de las inflorescencias se utilizaba para el mal
de regla o en casos de periodos dolorosos. Para disolver quistes del aparato
reproductor femenino ponían a macerar varios puñados de sumidades floridas en
una bañera durante 12 horas. Luego había que darse un baño de 20 minutos, salir
y envolverse en una manta, descansando y sudando durante una hora.
La tisana de la parte aérea florida se ha
empleado como anticatarral y para aliviar la congestión de las vías
respiratorias. Hacían un cocimiento con las sumidades floridas mezcladas con
miel que usaban en casos de afecciones bronquiales. También ponían a hervir las
inflorescencias y hacían inhalaciones con los vahos.
Tomada en infusión, a la sumidad florida se le
atribuyen propiedades hipoglucemiantes.
Es una planta habitualmente empleada para
tratar golpes y contusiones. Se elaboraba una pomada casera machacando las
partes aéreas en fresco y formando una pasta que se aplicaba sobre la zona
contusionada para aliviar el dolor; a veces se añadía un poco de aceite o sebo
a la pasta. También tomaban una infusión de las inflorescencias para aliviar
los dolores reumáticos y de la artrosis.
Uno de los usos más extendidos de esta planta
se debe a su acción antiinflamatoria y vulneraria, para curar y cicatrizar heridas.
Suelen utilizarse las partes aéreas floridas machacadas para formar emplastos, cataplasmas
o pomadas caseras, bien solas o mezcladas con aceite, sebo o manteca. En otros
casos se utiliza la infusión de las inflorescencias para lavar las heridas
debido a su acción antiséptica. También se emplea en el tratamiento de los panadizos
o infecciones agudas en los dedos, mediante la aplicación de un ungüento
elaborado con las inflorescencias mezcladas con cera, manteca y aceite de oliva.
Como tranquilizante para los nervios y para
aliviar jaquecas, se preparan una tisana únicamente con las inflorescencias.
También se recurría a la milenrama para preparar cataplasmas que se ponían en
la frente contra los dolores de cabeza.
La tisana hecha con las inflorescencias se
tomaba como vermífuga, para eliminar los gusanos intestinales.
Se utilizaba el cocimiento de las sumidades
floridas para bajar la fiebre.
Toxicidad: Si se restriegan las hojas sobre la piel pueden provocar dermatitis.
Veterinaria: La milenrama se ha empleado para tratar diversos trastornos
digestivos del ganado, como diarreas, digestiones pesadas o como laxante.
Generalmente se les daba el cocimiento de las sumidades floridas. También
hacían respirar al ganado los vahos de cocer las inflorescencias en casos de
trastornos digestivos, como cólicos intestinales, asegurando que los animales
mejoraban.
Las hojas tiernas y las inflorescencias
(capítulos) son consumidas por las ovejas durante la primavera.
Supersticiones: Citan una costumbre muy difundida para curar
las hemorroides, que consistía en llevar unas ramas de milenrama en el bolsillo
trasero del pantalón hasta que se secaran, y a medida que esto sucedía, las almorranas
iban desapareciendo.
En algún lugar dicen que es una planta que
facilita el embarazo: “ayuda a embarazarte, si la tomas muy seguido”. La
parte utilizada es la sumidad florida en infusión.
Era una especie de uso tradicional pues se la
consideraba como preventiva ante adversidades climáticas. Se recolectaba y se
guardaba en casa: “Cuando se acercaba una tormenta, se echaba la planta
encima de las brasas y eso apartaba a las brujas”.
COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE
RESULTAR PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO
CONVENIENTE LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.
Bibliografía consultada para todas las fichas:
- Flora ibérica. Plantas vasculares de la
Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid,
1986.
- Plantas medicinales. El Dioscórides
renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.
- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y
demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.
- La guía de INCAFO de las plantas útiles y
venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción
Obón de Castro. Madrid, 1991.
- El Ministerio de Transición Ecológica
(MITECO) editó 4 volúmenes del Inventario Español de los Conocimientos
Tradicionales relativos a la Biodiversidad, que son un compendio de
numerosas publicaciones de Etnobotánica.
Páginas web:
http://floragon.ipe.csic.es/index.php



