Olivarda.
10 Octubre 2008. San Cristóbal. Matorral xerófilo removido.
Autóctona.
Etimología: Dittrichia, ha sido dedicado al botánico alemán
Manfred Dittrich. Viscosa, del latín = viscosa, pegajosa.
Descripción: Planta perenne y olorosa (algunos dicen que de olor desagradable), de
la familia Asteraceae que puede alcanzar los 80 cm. de altura. De la cepa
leñosa salen varios tallos, con muchas hojas pegajosos, que son lanceoladas,
dentadas y sin pecíolo. Las flores, amarillas, se agrupan cabezuelas y éstas en
racimos en el extremo de los tallos, siendo tubulosas las centrales y liguladas
las externas. Las hojas tienen el haz cubierto de una sustancia viscosa que le
dé nombre y el envés cubierto de abundante tomento, esto le da una eficiente
protección para controlar su régimen hídrico, ya que les permite reflejar la
radiación solar y reducir la transpiración. También y junto con su olor le
proporciona un repelente contra los herbívoros. Para terminar las sustancias que
segregan sus hojas inhiben la germinación de otras semillas, eliminan
competidores y facilitan su consolidación. En caso de incendio, las semillas
están protegidas por una dura cubierta y reaccionan positivamente al paso del
fuego, de manera que serán las primeras en germinar.
Florece: de finales de Agosto a Noviembre.
Hábitat y distribución: en cunetas y cascajeras muy alteradas
del sur de Europa y norte de África. En Ateca es común. Es planta autóctona.
En Ateca es común (octubre 2008, San Cristóbal).
Usos y virtudes: Esta planta se ha empleado de forma
generalizada en España principalmente en el tratamiento de heridas y
contusiones en personas y animales, con diversas formas de aplicación. En todos
los casos se utiliza la parte aérea de la planta, hojas y flores. Sobre su uso
medicinal interno, en algunas localidades advierten que debe administrarse con
precaución. También predomina su empleo como repelente de insectos.
Se tomaba cuando se tenía la tensión alta; para
ello en algunos lugares recomiendan tomar tres o cuatro tazas al día de la
infusión de las hojas, y en otros el cocimiento de la parte aérea en ayunas.
Por vía tópica se ha empleado como hemostático
(para detener hemorragias), y para combatir las hemorragias nasales, para ello,
obstruían los orificios nasales con esta planta. La decocción de la parte
aérea, aplicada mediante lavados o baños de asiento, se ha empleado para las
hemorroides. También se utilizaba para estimular la circulación sanguínea.
También servía para curar o prevenir la formación de hematomas y
cardenales; se preparaba una cataplasma de las hojas picadas, o bien se
aplicaba en forma de emplasto o se lavaba la zona con el agua de cocción de la
parte aérea.
Se ha empleado para calmar los dolores de
muelas y flemones, efectuando enjuagues con el cocimiento de la parte aérea o
las sumidades floridas, la raíz o bien masticando las hojas. También se hervía
la parte aérea y se daban bocanadas “aguantando un ratico” hasta calmar el
dolor. También se hacían enjuagues con la decocción de las partes aéreas para
las llagas en la boca.
Como digestivo, antiinflamatorio intestinal,
antiespasmódico y antidispéptico, se tomaba el cocimiento de las sumidades floridas
una o dos veces al día. Se tomaba en ayunas la infusión de las hojas para las
úlceras del estómago. Esta misma infusión de las sumidades floridas o las hojas
servía para cortar diarreas.
Igualmente, la infusión de hojas y flores se
usaba como hepatoprotector y para la inflamación del hígado o la vesícula, así
como para la hepatitis. En este último caso también podía aplicarse
externamente una cataplasma elaborada con las hojas.
Ha sido muy empleada para expulsar los
cálculos renales y evitar infecciones en las vías urinarias.
Se trataban diferentes alteraciones ginecológicas
conocidas como trastornos de la matriz a través de un cocimiento preparado con
los tallos de olivarda troceados. Se tomaban asientos diarios hasta notar
mejoría.
Estaba muy extendido su empleo para tratar
afecciones respiratorias diversas, como catarros, resfriados, bronquitis,
pulmonías, como antitusivo, para mejorar la respiración y para el dolor de pecho.
Se tomaba para bajar el colesterol y para la
diabetes.
La olivarda constituye un remedio muy
utilizado para tratar golpes y contusiones. Las formas de aplicación son muy
diversas; en algunos casos se empleaban directamente las hojas machacadas en
forma de emplasto, otras veces se daban friegas con la loción resultante de
macerar las inflorescencias en alcohol o en aceite, o se usaba el cocimiento de
las sumidades floridas (y en menor medida de las hojas) aplicado en paños,
compresas o baños dérmicos. Como antiinflamatorio en caso de traumatismos
y fracturas óseas, se utilizaba externamente la decocción de las sumidades
floridas. Asimismo se usaba contra los dolores reumáticos aplicando
frotamientos con el macerado de la planta en alcohol, preparando una cataplasma
con las hojas, o bien en forma de paños, compresas, baños dérmicos o de vapores
con la decocción de la parte aérea.
Su uso como vulnerario, cicatrizante y
desinfectante de heridas está muy extendido. La forma más habitual de
aplicación era lavando las heridas o aplicando en paños o compresas la infusión
de los brotes floridos y las hojas, otras veces se maceraban en aceite de
oliva, o bien se usaban las hojas (o toda la parte aérea) machacadas
directamente en forma de emplasto, a veces majadas con saliva. También se ha
empleado para tratar otras afecciones de la piel, como quemaduras, forúnculos,
empeines, eccemas, sabañones, callos y durezas, para los “ojos de gallo”
(queratosis) o las “manos cortadas”.
Se ha empleado como vermífuga, para expulsar
las lombrices tanto en adultos como en niños, masticando el tallo y tragando su
jugo.
Era habitual utilizarla como repelente de
pulgas, ya fuera cocida o esparcida por el suelo de los corrales, donde dormían
los perros o en las habitaciones.
Se usa como
planta fitorremediadora, capaz de recuperar terrenos contaminados con metales
pesados, especialmente plomo y mercurio, ya que sus raíces pueden acumular
grandes concentraciones de tóxicos.
Recientes
investigaciones han llegado a determinar sus efectos inhibitorios ante el virus
del SIDA.
Supersticiones: en algunos lugares, para calmar el dolor de vientre,
se colocaba una cruz hecha con sus ramas sobre la zona.
En algunos lugares se restregaba la planta y
se ponía detrás de la oreja; decían que con el olor que desprende se quitaba el
dolor de cabeza.
COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE RESULTAR
PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO CONVENIENTE
LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.
Bibliografía consultada para todas las fichas:
- Flora ibérica. Plantas vasculares de la
Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid,
1986.
- Plantas medicinales. El Dioscórides
renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.
- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y
demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.
- La guía de INCAFO de las plantas útiles y
venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción
Obón de Castro. Madrid, 1991.
- El Ministerio de Transición Ecológica
(MITECO) editó 4 volúmenes del Inventario Español de los Conocimientos
Tradicionales relativos a la Biodiversidad, que son un compendio de
numerosas publicaciones de Etnobotánica.
Páginas web:
http://floragon.ipe.csic.es/index.php