Familia: Cistaceae.
Nombre científico: Helianthemum syriacum (Jacq.) Dum. Cours.
Nombre común: Romerillo.
Localización: Agosto 2010. Armantes. Claro de matorral sobre yesos.
Origen: Autóctona.
Etimología: Helianthemum, del griego helios = sol, y anthemon
= flor; según algún autor, por el supuesto hecho de que dirige sus flores hacia
el sol. Syriacum, de Siria.
Descripción: Planta perenne de la familia Cistaceae, de hasta 50 cm,
arbustiva, cenicienta; cepa bastante leñosa, de ramas erectas. Tallos canescentes,
a menudo rojizas, con indumento de pelos estrellados. Hojas de oblongo-lanceoladas
a lineares, mucronados, de margen revoluto, ceniciento verdosas por el haz,
incano-tomentosas por el envés; limbo de 10-50 x 2-8 mm; estípulas en general
más largas que el pecíolo, ciliadas. Inflorescencia corimbiforme, de 3-5 ramas,
cada una con 15-30 flores. Botones florales ovoideo-acuminados. Sépalos internos
de 5-8 mm, lanceolados, acuminados, estrellado-tomentosos, con 2 costillas poco
prominentes; sépalos externos de longitud 1/2 – 1/3 la de los internos, lanceolados.
Pétalos de 5-10 mm, amarillos. Cápsula de 3-4 mm, netamente más corta que el
cáliz.
Florece: entre abril y agosto.
Hábitat y distribución: matorrales + despejados sobre calizas,
margas yesíferas, dolomías cristalinas y terrenos arenosos de la región
mediterránea. Distribuida por el centro y mitad este de la Península. Es planta
autóctona.
En Ateca es planta escasa (agosto 2010, Armantes).
Usos y virtudes: las partes aéreas floridas en infusión se han
empleado como digestivo, para el dolor de estómago y como astringente, también
como diurética y estimulante. Igualmente se tomaba contra la gripe y los resfriados.
Se recolectaban las ramas para preparar un
cocimiento que administraban durante un novenario para calmar el “dolor de
huesos” y dicen que sirve para calmar todo tipo de dolores. También se ha empleado
el cocimiento de las partes aéreas para lavar heridas y cortes. Se ha usado para
curar los “ñacles” (herpes o calenturas) que salen en los labios después de los
procesos febriles; para ello, en se preparaba con la parte aérea un cerato o
pomada, friendo unos tallos de esta planta con nueve granos de trigo en aceite
de oliva, y añadiendo tres granos gordos de sal; después se filtraba y se ponían
unas gotas de cera de abeja. El preparado se guardaba en un tarro de cristal
hasta su uso.
Esta y algunas otras especies del género se
conocen como matas turmeras, pues a su alrededor se recogían, en los meses de
primavera y en años de lluvias abundantes, las turmas, el cuerpo fructífero de
hongos hipogeos del género Terfezia, llamadas trufas del desierto que,
aunque se consumen principalmente por tradición y por su agradable sabor,
contienen cantidades importantes de proteínas y muy elevadas de antioxidantes,
que las hacen muy interesantes desde el punto de vista nutricional. Su
composición varía según la especie y según los autores de los estudios.
COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE
RESULTAR PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO CONVENIENTE
LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.
Bibliografía consultada para todas las fichas:
- Flora ibérica. Plantas vasculares de la
Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid,
1986.
- Plantas medicinales. El Dioscórides
renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.
- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y
demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.
- La guía de INCAFO de las plantas útiles y
venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción
Obón de Castro. Madrid, 1991.
- El Ministerio de Transición Ecológica
(MITECO) editó 4 volúmenes del Inventario Español de los Conocimientos
Tradicionales relativos a la Biodiversidad, que son un compendio de numerosas
publicaciones de Etnobotánica.
Páginas web:
http://floragon.ipe.csic.es/index.php



