Nombre científico: Pistacia lentiscus L.
Nombre común: Lentisco
Localización: Santa Cruz
Origen: Autóctona
Etimología: Pistacia, del latín pistacium,
derivado del griego pistakion, árbol
resinoso. Lentiscus, del latín = el
lentisco. Se dice que procede de lentus,
flexible, por sus ramas flexibles empleadas en cestería.
Descripción: Arbusto de la familia de las Anacardiáceas de
Florece: entre Marzo y Mayo.
Hábitat y distribución: planta característica del matorral termófilo
que acompaña y sustituye a la encina y al pino carrasco en ambiente
mediterráneo con clima suave y soleado. También en los mismos ambientes aparece
en peñascos y barrancos protegidos térmicamente. Se distribuye por la región
mediterránea. En Aragón se encuentra fundamentalmente en calizas. Es planta
autóctona.
En Ateca es escasísima con 3 únicos ejemplares en Talfor que,
afortunadamente, sobrevivieron al incendio de 2021.
Usos y virtudes: Las partes verdes y tiernas contienen mucho
tanino, por lo que son muy astringentes. Además, su resina o almáciga tiene
acción antiséptica. Esta almáciga además de usarse en la industria de barnices
y en odontología, sirve para perfumar el aliento y fortificar las encías al
masticarla.
Para despertar el apetito, en algunos lugares,
daban de beber a los niños agua de lentisco que se prepara dejando macerar unas
horas una ramita en agua. En otros lugares se acostumbraba a dar a los niños la
infusión de hojas “para fortalecerlos”. Este mismo líquido se ha usado como
loción antiparasitaria, es decir, “para matar y hacer desaparecer las pulgas”.
También se preparaba una cataplasma de hojas
para ser aplicada en zonas doloridas, como analgésico.
Los frutos proporcionan un aceite comestible
que también se ha utilizado como combustible. El mismo aceite se considera
afrodisíaco en muchos países de Oriente y norte de África.
Las resinas de calidad inferior se utilizan,
tras maceración en alcohol, con anís y posterior destilación, en la preparación
de un aguardiente conocido como “mastique”, que es una variante del tipo
“raki”.
La leña es un magnífico combustible y
proporciona un carbón excelente.
La infusión de las hojas se utiliza como
loción antiparasitaria, para matar y hacer desaparecer las pulgas. También se
dice se echaba lentisco en el cereal para matar el gorgojo.
La resina se utilizó en Marruecos como
depilatorio.
El aceite de los frutos se utiliza para
fabricar jabones. Las cenizas de la madera se utilizan como jabón.
Fue cultivado como ornamental en los jardines
medievales.
En Alicante, se utilizaba con frecuencia
durante el mes de mayo para mejorar el agua de los aljibes y de los pozos, se
metían las ramas en cestitas de esparto, tras haber desinfectado el agua con
cal, y se dejaban en remojo varios días, con lo cual se daba al agua un cierto
sabor “de monte”, en términos de Climent, y se le quitaba el gusto a cal.
Por cualquier herida en el tronco puede
escurrir un jugo claro y aromático, conocido como almáciga, que se acumula
sobre el tronco y las ramas en forma de lágrimas redondeadas. Puede conseguirse
aumentar la producción de estas láminas realizando repetidas incisiones,
pequeñas y poco profundas. De esta forma cada árbol puede dar de 4 a 5 kilos de
resina. Las lágrimas son redondeadas y bastante regulares, del tamaño de un
guisante, en ocasiones oblongas. Su color es amarillo claro y son
transparentes, se rompen fácilmente, son brillantes y desprenden un olor
balsámico, que recuerda el de la trementina, olor que se intensifica al
calentarlas o frotarlas. Las lágrimas se ablandan en la boca y pueden ser
masticadas. La trementina de Kios tiene el aspecto de una resina densa de
conífera, con un color verdoso en masa, casi opaco, se va resinificando en
presencia del aire, lentamente, volviéndose más densa; su olor es débil y
agradable y el sabor suave y perfumado, ligeramente amargo, pero no acre, lo
que la diferencia de las resinas de coníferas. Se utiliza para fumigaciones,
como cemento dentario, para embalsamamientos, como masticatorio y en la
fabricación de barnices y pegamentos.
Los frutos, hervidos con alumbre proporcionan
una tinta indeleble.
Supersticiones: La resina se quema en los rescoldos, con
ocasión de rituales en los que se invocan espíritus.
Historia: La trementina de Kios se utiliza para aromatizar chicles y en los
harenes de Arabia se empleó para perfumar el aliento, fortalecer las encías y
conservar los dientes blancos. En el s. XVIII, el sultán de Estambul solía
guardar una provisión de hasta 125 toneladas de esta resina para proveer su
serrallo.
COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE
RESULTAR PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO
CONVENIENTE LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.
Bibliografía consultada para todas las fichas:
- Flora ibérica. Plantas vasculares de la
Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid,
1986.
- Plantas medicinales. El Dioscórides
renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.
- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y
demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.
- La guía de INCAFO de las plantas útiles y
venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción
Obón de Castro. Madrid, 1991.
Páginas web:
http://floragon.ipe.csic.es/index.php





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