sábado, 25 de julio de 2026

Dittrichia viscosa.


 

FAMILIA: Asteraceae (Compositae)
NOMBRE CIENTÍFICO: Dittrichia viscosa (L.) Greuter
NOMBRE COMÚN: Olivarda.
LOCALIZACIÓN: 10 Octubre 2008. San Cristóbal. Matorral xerófilo removido.
ORIGEN: Autóctona.

Etimología: Dittrichia, ha sido dedicado al botánico alemán Manfred Dittrich. Viscosa, del latín = viscosa, pegajosa.

Descripción: Planta perenne y olorosa (algunos dicen que de olor desagradable), de la familia Asteraceae que puede alcanzar los 80 cm. de altura. De la cepa leñosa salen varios tallos, con muchas hojas pegajosos, que son lanceoladas, dentadas y sin pecíolo. Las flores, amarillas, se agrupan cabezuelas y éstas en racimos en el extremo de los tallos, siendo tubulosas las centrales y liguladas las externas. Las hojas tienen el haz cubierto de una sustancia viscosa que le dé nombre y el envés cubierto de abundante tomento, esto le da una eficiente protección para controlar su régimen hídrico, ya que les permite reflejar la radiación solar y reducir la transpiración. También y junto con su olor le proporciona un repelente contra los herbívoros. Para terminar las sustancias que segregan sus hojas inhiben la germinación de otras semillas, eliminan competidores y facilitan su consolidación. En caso de incendio, las semillas están protegidas por una dura cubierta y reaccionan positivamente al paso del fuego, de manera que serán las primeras en germinar.

Florece: de finales de Agosto a Noviembre.

Hábitat y distribución: en cunetas y cascajeras muy alteradas del sur de Europa y norte de África. En Ateca es común. Es planta autóctona.

En Ateca es común (octubre 2008, San Cristóbal).

Usos y virtudes: Esta planta se ha empleado de forma generalizada en España principalmente en el tratamiento de heridas y contusiones en personas y animales, con diversas formas de aplicación. En todos los casos se utiliza la parte aérea de la planta, hojas y flores. Sobre su uso medicinal interno, en algunas localidades advierten que debe administrarse con precaución. También predomina su empleo como repelente de insectos.

Se tomaba cuando se tenía la tensión alta; para ello en algunos lugares recomiendan tomar tres o cuatro tazas al día de la infusión de las hojas, y en otros el cocimiento de la parte aérea en ayunas.

Por vía tópica se ha empleado como hemostático (para detener hemorragias), y para combatir las hemorragias nasales, para ello, obstruían los orificios nasales con esta planta. La decocción de la parte aérea, aplicada mediante lavados o baños de asiento, se ha empleado para las hemorroides. También se utilizaba para estimular la circulación sanguínea. También servía para curar o prevenir la formación de hematomas y cardenales; se preparaba una cataplasma de las hojas picadas, o bien se aplicaba en forma de emplasto o se lavaba la zona con el agua de cocción de la parte aérea.

Se ha empleado para calmar los dolores de muelas y flemones, efectuando enjuagues con el cocimiento de la parte aérea o las sumidades floridas, la raíz o bien masticando las hojas. También se hervía la parte aérea y se daban bocanadas “aguantando un ratico” hasta calmar el dolor. También se hacían enjuagues con la decocción de las partes aéreas para las llagas en la boca.

Como digestivo, antiinflamatorio intestinal, antiespasmódico y antidispéptico, se tomaba el cocimiento de las sumidades floridas una o dos veces al día. Se tomaba en ayunas la infusión de las hojas para las úlceras del estómago. Esta misma infusión de las sumidades floridas o las hojas servía para cortar diarreas.

Igualmente, la infusión de hojas y flores se usaba como hepatoprotector y para la inflamación del hígado o la vesícula, así como para la hepatitis. En este último caso también podía aplicarse externamente una cataplasma elaborada con las hojas.

Ha sido muy empleada para expulsar los cálculos renales y evitar infecciones en las vías urinarias.

Se trataban diferentes alteraciones ginecológicas conocidas como trastornos de la matriz a través de un cocimiento preparado con los tallos de olivarda troceados. Se tomaban asientos diarios hasta notar mejoría.

Estaba muy extendido su empleo para tratar afecciones respiratorias diversas, como catarros, resfriados, bronquitis, pulmonías, como antitusivo, para mejorar la respiración y para el dolor de pecho.

Se tomaba para bajar el colesterol y para la diabetes.

La olivarda constituye un remedio muy utilizado para tratar golpes y contusiones. Las formas de aplicación son muy diversas; en algunos casos se empleaban directamente las hojas machacadas en forma de emplasto, otras veces se daban friegas con la loción resultante de macerar las inflorescencias en alcohol o en aceite, o se usaba el cocimiento de las sumidades floridas (y en menor medida de las hojas) aplicado en paños, compresas o baños dérmicos. Como antiinflamatorio en caso de traumatismos y fracturas óseas, se utilizaba externamente la decocción de las sumidades floridas. Asimismo se usaba contra los dolores reumáticos aplicando frotamientos con el macerado de la planta en alcohol, preparando una cataplasma con las hojas, o bien en forma de paños, compresas, baños dérmicos o de vapores con la decocción de la parte aérea.

Su uso como vulnerario, cicatrizante y desinfectante de heridas está muy extendido. La forma más habitual de aplicación era lavando las heridas o aplicando en paños o compresas la infusión de los brotes floridos y las hojas, otras veces se maceraban en aceite de oliva, o bien se usaban las hojas (o toda la parte aérea) machacadas directamente en forma de emplasto, a veces majadas con saliva. También se ha empleado para tratar otras afecciones de la piel, como quemaduras, forúnculos, empeines, eccemas, sabañones, callos y durezas, para los “ojos de gallo” (queratosis) o las “manos cortadas”.

Se ha empleado como vermífuga, para expulsar las lombrices tanto en adultos como en niños, masticando el tallo y tragando su jugo.

Era habitual utilizarla como repelente de pulgas, ya fuera cocida o esparcida por el suelo de los corrales, donde dormían los perros o en las habitaciones.

Se usa como planta fitorremediadora, capaz de recuperar terrenos contaminados con metales pesados, especialmente plomo y mercurio, ya que sus raíces pueden acumular grandes concentraciones de tóxicos.

Recientes investigaciones han llegado a determinar sus efectos inhibitorios ante el virus del SIDA.

Supersticiones: en algunos lugares, para calmar el dolor de vientre, se colocaba una cruz hecha con sus ramas sobre la zona.

En algunos lugares se restregaba la planta y se ponía detrás de la oreja; decían que con el olor que desprende se quitaba el dolor de cabeza.

 

COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE RESULTAR PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO CONVENIENTE LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.

Bibliografía consultada para todas las fichas:

- Flora ibérica. Plantas vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid, 1986.

- Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.

- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.

- La guía de INCAFO de las plantas útiles y venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción Obón de Castro. Madrid, 1991.

- El Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) editó 4 volúmenes del Inventario Español de los Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad, que son un compendio de numerosas publicaciones de Etnobotánica.

Páginas web:  http://floragon.ipe.csic.es/index.php


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