viernes, 24 de julio de 2026

Crepis vesicaria.






Familia: Asteraceae (Compositae).
Nombre científico: Crepis vesicaria L.
Nombre común: Falsa achicoria. Camarroja.
Localización: Mayo 2011. Cerro Bizcocho. En el margen de la pista.
Origen: Autóctona.

Etimología: Crepis, del griego = zapato, sandalia, no está clara la razón de recibir este nombre. Vesicaria, del latín = parecido a la vejiga, hinchado.

Descripción: Hierba anual o  bienal de la familia Asteraceae de hasta de 90 cm. Hojas de 10-35 x 2-8 cm, elípticas, más anchas arriba, dentadas o pinnatífidas, pelosas. Capítulos numerosos, en disposición laxa, con brácteas involucrales cortas y largas, agudas, y flores todas liguladas con lígula hasta de 8 mm, de color amarillo. Aquenios de 4-8 mm, con un largo pico y vilano hasta de 5 mm.

Florece: entre marzo y agosto.

Hábitat y distribución: en lugares con suelo removido y moderadamente nitrogenado, como orillas de campos de cultivo, ribazos, márgenes de caminos, prados, refugiándose en las zonas de clima semiárido en céspedes urbanos regados, y sotos fluviales con reservas de agua edáfica. Distribuida por el norte de África, y el sur, oeste y centro de Europa. Ocupa casi toda la Pen. Ibérica y en Aragón se encuentra por todo el territorio, faltando en la alta montaña. Es planta autóctona.

En Ateca es planta común (mayo 2011, cerro Bizcocho).

Usos y virtudes: Aunque no muy apreciadas, sus hojas basales tiernas se han consumido como verdura, se consumen “ante de entallecer” para que no amarguen mucho, generalmente aliñadas en ensaladas. También se consumían como verdura cocinada en potajes, guisadas y en tortillas.

En medicina popular, se tomaba la infusión de la sumidad florida para favorecer la circulación de la sangre. También se usaba como remedio estomacal, tanto la infusión de la sumidad florida como de la hoja. Se decía que el consumo de las hojas crudas ayudaba a echar las piedras del riñón; también las tenían por diuréticas. La planta cocida se usaba en cataplasmas como antiinflamatorio y analgésico para golpes, torceduras o luxaciones. Igualmente las cataplasmas preparadas con la planta cocida se empleaban como antiséptico y cicatrizante de heridas.

Toda la planta se ha usado como forraje para cerdos y conejos, así como para gallinas y pavos.


COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE RESULTAR PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO CONVENIENTE LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.

Bibliografía consultada para todas las fichas:

- Flora ibérica. Plantas vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid, 1986.

- Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.

- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.

- La guía de INCAFO de las plantas útiles y venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción Obón de Castro. Madrid, 1991.

- El Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) editó 4 volúmenes del Inventario Español de los Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad, que son un compendio de numerosas publicaciones de Etnobotánica.

Páginas web:  http://floragon.ipe.csic.es/index.php


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