sábado, 30 de mayo de 2026

Pistacia lentiscus






Familia: Anacardiaceae
Nombre científico: Pistacia lentiscus L.
Nombre común: Lentisco
Localización: Santa Cruz
Origen: Autóctona

Etimología:   Pistacia, del latín pistacium, derivado del griego pistakion, árbol resinoso. Lentiscus, del latín = el lentisco. Se dice que procede de lentus, flexible, por sus ramas flexibles empleadas en cestería.

Descripción: Arbusto de la familia de las Anacardiáceas de 1 a 2 m. de altura, aunque puede alcanzar hasta 6 ó 7 m. Las hojas son alternas, compuestas, con un número par (2 a 12) de hojuelas enteras, coriáceas, rematadas en un pequeño dientecito y con contorno elíptico a oblongo-lanceolado; se mantienen todo el año, sus hojuelas son opuestas, de color más claro por el envés. Las flores son unisexuales, pequeñitas, dispuestas en cortas espigas en la axila de las hojas, de color verdoso o rojizo; carecen de pétalos. Hay plantas masculinas de flores con cinco estambres. Las femeninas tienen un cáliz con 3 ó 4 lóbulos y un pistilo con tres estigmas que al madurar origina un fruto pequeño, globuloso, con poca carne, al principio rojo y más tarde casi negro; es una drupa.

Florece: entre Marzo y Mayo.

Hábitat y distribución: planta característica del matorral termófilo que acompaña y sustituye a la encina y al pino carrasco en ambiente mediterráneo con clima suave y soleado. También en los mismos ambientes aparece en peñascos y barrancos protegidos térmicamente. Se distribuye por la región mediterránea. En Aragón se encuentra fundamentalmente en calizas. Es planta autóctona.

En Ateca es escasísima con 3 únicos ejemplares en Talfor que, afortunadamente, sobrevivieron al incendio de 2021.

Usos y virtudes: Las partes verdes y tiernas contienen mucho tanino, por lo que son muy astringentes. Además, su resina o almáciga tiene acción antiséptica. Esta almáciga además de usarse en la industria de barnices y en odontología, sirve para perfumar el aliento y fortificar las encías al masticarla.

Para despertar el apetito, en algunos lugares, daban de beber a los niños agua de lentisco que se prepara dejando macerar unas horas una ramita en agua. En otros lugares se acostumbraba a dar a los niños la infusión de hojas “para fortalecerlos”. Este mismo líquido se ha usado como loción antiparasitaria, es decir, “para matar y hacer desaparecer las pulgas”.

También se preparaba una cataplasma de hojas para ser aplicada en zonas doloridas, como analgésico.

Los frutos proporcionan un aceite comestible que también se ha utilizado como combustible. El mismo aceite se considera afrodisíaco en muchos países de Oriente y norte de África.

Las resinas de calidad inferior se utilizan, tras maceración en alcohol, con anís y posterior destilación, en la preparación de un aguardiente conocido como “mastique”, que es una variante del tipo “raki”.

La leña es un magnífico combustible y proporciona un carbón excelente.

La infusión de las hojas se utiliza como loción antiparasitaria, para matar y hacer desaparecer las pulgas. También se dice se echaba lentisco en el cereal para matar el gorgojo.

La resina se utilizó en Marruecos como depilatorio.

El aceite de los frutos se utiliza para fabricar jabones. Las cenizas de la madera se utilizan como jabón.

Fue cultivado como ornamental en los jardines medievales.

En Alicante, se utilizaba con frecuencia durante el mes de mayo para mejorar el agua de los aljibes y de los pozos, se metían las ramas en cestitas de esparto, tras haber desinfectado el agua con cal, y se dejaban en remojo varios días, con lo cual se daba al agua un cierto sabor “de monte”, en términos de Climent, y se le quitaba el gusto a cal.

Por cualquier herida en el tronco puede escurrir un jugo claro y aromático, conocido como almáciga, que se acumula sobre el tronco y las ramas en forma de lágrimas redondeadas. Puede conseguirse aumentar la producción de estas láminas realizando repetidas incisiones, pequeñas y poco profundas. De esta forma cada árbol puede dar de 4 a 5 kilos de resina. Las lágrimas son redondeadas y bastante regulares, del tamaño de un guisante, en ocasiones oblongas. Su color es amarillo claro y son transparentes, se rompen fácilmente, son brillantes y desprenden un olor balsámico, que recuerda el de la trementina, olor que se intensifica al calentarlas o frotarlas. Las lágrimas se ablandan en la boca y pueden ser masticadas. La trementina de Kios tiene el aspecto de una resina densa de conífera, con un color verdoso en masa, casi opaco, se va resinificando en presencia del aire, lentamente, volviéndose más densa; su olor es débil y agradable y el sabor suave y perfumado, ligeramente amargo, pero no acre, lo que la diferencia de las resinas de coníferas. Se utiliza para fumigaciones, como cemento dentario, para embalsamamientos, como masticatorio y en la fabricación de barnices y pegamentos.

Los frutos, hervidos con alumbre proporcionan una tinta indeleble.

Supersticiones: La resina se quema en los rescoldos, con ocasión de rituales en los que se invocan espíritus.

Historia: La trementina de Kios se utiliza para aromatizar chicles y en los harenes de Arabia se empleó para perfumar el aliento, fortalecer las encías y conservar los dientes blancos. En el s. XVIII, el sultán de Estambul solía guardar una provisión de hasta 125 toneladas de esta resina para proveer su serrallo.

COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE RESULTAR PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO CONVENIENTE LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.

Bibliografía consultada para todas las fichas:

- Flora ibérica. Plantas vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid, 1986.

- Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.

- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.

- La guía de INCAFO de las plantas útiles y venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción Obón de Castro. Madrid, 1991.

Páginas web:  http://floragon.ipe.csic.es/index.php


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