jueves, 7 de mayo de 2026

Chelidonium majus.


Familia: Papaveraceae
Nombre científico: Chelidonium majus L.
Nombre común: Celidonia. Hierba berruguera.
Usos: Cauterización de las berrugas. Antiespasmódica. Sedante.
Localización: Marzo 2009. Orilla del Jalón en el casco urbano.
Origen: Autóctona.

Etimología: Chelidonium, del griego chelidon = golondrina, posiblemente porque florece en el momento que vuelven las golondrinas, o más bien porque se creía que éstas usaban la celidonia para curar a sus polluelos. Majus, mayor.

Descripción: Planta perenne provista de un jugo de color amarillo anaranjado, con tallos de ascendentes a erectos que alcanzan cerca de un metro de altura. Aparece cubierta de pelos cortos, más o menos dispersos. Las hojas son pinnatisectas y tienen de 5 a 7 segmentos de contorno oval, de color verde amarillento por encima y glauco por debajo, con el margen dentado. Las flores son pequeñas y dispuestas en umbelas, tienen color amarillento con los sépalos libres y los cuatro pétalos enteros y enrollados antes de abrirse. El estigma presenta dos lóbulos característicos, y el fruto es una cápsula estrecha, linear que llega a los 4 cm de longitud, y se abre desde abajo hacia arriba mediante dos valvas.

Habita: Herbazales húmedos instalados en fondos frescos de barrancos, manantiales, fuentes y arroyos. Secundariamente en muros, cunetas, alrededores de núcleos urbanos, etc., siempre en sitios frescos y sombreados de Europa, Asia, África y América septentrional, apareciendo prácticamente por toda la Península, excepto en el Sureste árido. Es planta autóctona.

Florece: entre marzo y septiembre.

En Ateca es planta muy escasa. Marzo 2009, ribera del Jalón en el casco urbano.

Usos y virtudes: Se recolecta la planta entera, en primavera, antes de florecer o al comenzar la floración; cuando se prefiere utilizar la raíz y la cepa de la planta, al principio del otoño, que es cuando contiene la mayor cantidad de principios activos.

Los estudios farmacológicos han demostrados sus virtudes como una ligera acción sedante; estimulante cardíaco, hipoglucemiante de la sangre y otras, pero también su contenido en sustancias tóxicas por lo que NO SE USARÁ DE NINGUNA MANERA AL INTERIOR EN MEDICINA CASERA.

En medicina popular lo mejor es limitarse a su uso al exterior, aplicando el látex, conforme sale de la planta, sobre verrugas, callos o durezas provocando la reducción del tamaño de las mismas y, finalmente, su desaparición al cabo del tiempo, si se aplica diariamente.

También se cita como uso externo un baño de los pies (pediluvio) con agua hervida conteniendo la planta para provocar la menstruación.

Las hojas frescas machacadas también se aplican localmente contra dolores de muelas y de cabeza, ganglios, flemones, uñeros o granos malos. Esa misma hoja fresca, pero templada al fuego y untada por el envés con una gota de aceite, se aplica al cuello para remediar toda clase de enfermedades de garganta y cabeza.

Friendo la planta en aceite se obtiene un bálsamo con el que se recubren cortes, heridas, contusiones, inflamaciones y zonas afectadas por reumas, artritis, andaderas (ganglios) y otras afecciones cutáneas.

Finalmente, el látex se emplea para frotar verrugas, callos, durezas, etc., bien sea fresco o en untura con manteca de cerdo, tal como loasen en Fiscal; este uso puede ir acompañado de ritos mágicos.

Curiosidades: La medicina intuitiva popular le ha atribuido tantas virtudes que pueden resumirse en este aforismo asturiano: La cerigüeña de todos los males es dueña. Por su látex amarillo, se le supuso eficacia contra la ictericia.

Hay quien da de comer sus hojas frescas a las gallinas, con el fin de que pongan los huevos más amarillos.

Plinio recoge una leyenda que asocia esta planta con las golondrinas, y dice que empieza a florecer cuando llegan éstas y se marchita al marcharse. También que “las golondrinas, en cegando algunos de sus golondrinitos, luego les restituyen la vista tocándoles con la celidonia los ojos”.

Supersticiones: Se utilizó como oráculo, colocándola sobre la cabeza de un enfermo grave. Si éste se ponía a cantar era signo de una muerte inmediata, pero si se ponía a llorar entonces es que iba a sanar.

Los tallos frescos se utilizaban como amuleto, para asegurar las posibilidades de fuga del que los llevaba encima, siempre que éste hubiera sido encarcelado injustamente y renovara cada dos días las plantas.


COMER PLANTAS O TOMAR SUS INFUSIONES PUEDE RESULTAR PELIGROSO SI NO SE TIENE LA CERTEZA ABSOLUTA DE LA ESPECIE, SIENDO CONVENIENTE LA RECOMENDACIÓN DE EXPERTOS.

 

Bibliografía consultada para todas las fichas:

- Flora ibérica. Plantas vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares. VV.AA. Real Jardín Botánico, CSIC. Madrid, 1986.

- Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Pío Font Quer. Barcelona, 2003.

- Plantas medicinales del Pirineo aragonés y demás tierras oscenses. VV.AA. Huesca, 1987.

- La guía de INCAFO de las plantas útiles y venenosas de la Península Ibérica y Baleares. Diego Ribera Núñez y Concepción Obón de Castro. Madrid, 1991.

Páginas web:  http://floragon.ipe.csic.es/index.php


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